4.2. Papel del docente en el portafolios
Hasta ahora, como el contenido era el centro de lo que hacíamos en las aulas universitarias, el papel del docente también era central como transmisor de ese contenido. Pero, ¿cómo cambia situar los procesos de enseñanza desde el aprendizaje del estudiante y su desarrollo de competencias en el centro? Se atribuye a Einstein una frase que decía: Yo no enseño a mis estudiantes, creo las condiciones para que puedan aprender. Pero, ¿cómo hacemos esto? Nuestro papel se desarrolla fundamentalmente en los siguientes aspectos.
Crear un contexto para desarrollar competencias
Esto se puede concretar en el contexto del portafolio con un diseño cuidadoso de las tareas obligatorias que se van a incluir en el mismo y la elaboración de una guía atractiva y clara que oriente su desarrollo.

Crear un clima de confianza
En el contexto del portafolio, el profesorado puede ofrecer confianza si ofrece una presentación personal al estilo de las que pedimos al alumnado así como mediante una retroalimentación cercana.

Facilitar la cooperación
Los docentes somos facilitadores grupales. En el portafolio, podemos rescatar las ideas comunes entre los diferentes miembros de un grupo procurando la cohesión del mismo.

Acompañar un aprendizaje con sentido
En el portafolio, a través de las preguntas que hagamos en nuestros comentarios de retroalimentación, podemos estimular esta reflexión sobre el aprendizaje.

Evaluar de manera educativa
El portafolio es una estrategia privilegiada para ello. Es más fácil de implementar cuando la ratio es adecuada y, cuando no lo es, se pueden diseñar tareas intedisciplinares entre varias asignaturas que permitan que cada uno de los docentes se dedique al seguimiento de una parte del alumnado de la clase.

La retroalimentación educativa
El acompañamiento se concreta sobre todo en cómo devolvemos al alumnado lo que vemos en su trabajo. Ese es el asunto del siguiente capítulo.



